ABANICO CALADO FLORES MADERA

Abanico calado flores madera

12.00 

1 disponibles

SKU: ABA967012 Categorías: , , Brand: .

Descripción del producto

Comparte:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on Pinterest

ABANICO CALADO FLORES MADERA EN COLOR ROJO CON DETALLES DE FLORES Y HOJAS.

**Historia del abanico

El abanico es un instrumento y un complemento de moda que fue inventado y fabricado para que de forma manual pudiese mover aire y facilitar la refrigeración cuando se está en un ambiente caluroso, principalmente si es un local cerrado donde no haya corriente natural de aire.

El abanico se originó en Japón. Su funcionamiento es muy sencillo, sólo basta agitar armónicamente el brazo que lo sustenta con más o menos intensidad; sin embargo su fabricación es delicada ya que se le incorporan ribetes artísticos y materiales de calidad.

Los abanicos poseen una nomenclatura específica para cada uno de sus componentes:

Baraja: Base rígida y plegable del abanico.
País: Tela que va adherida a la baraja. Los abanicos que no tienen país se denominan de baraja o simplemente barajas.
Varillas: Madera que puede ir calada o pintada.
Caberas: Primera y última varilla, más gruesas que el resto.
Calado: Agujeros realizados sobre las varillas.

   Funcionamiento

Cuando hace calor, el sudor se adhiere a la piel y forma una película de aire húmedo que impide la transpiración. El abanico, al igual que el ventilador, remueve el aire y retira la película, así el sudor puede evaporarse y nos podemos refrescar.

   Evolución del abanico

Protegerse del calor siempre ha sido un deseo de toda la gente, sin embargo el abanico es un instrumento usado básicamente por mujeres adultas.

El uso del abanico ha decaído bastante; sin embargo, todavía es un instrumento que tienen muchas mujeres. Hoy en día, las mujeres jóvenes cada vez los usan más. Asimismo, hay líneas para hombres.

La umbela o quitasol y el flabelum o abanico alto vienen de remota antigüedad egipcia y asiática como se manifiesta en los relieves y pinturas por lo menos desde la dinastía XIX en Egipto. Pero sólo tenían lugar en los servicios y ceremonias palaciegas. La civilización griega adoptó el abanico en el uso doméstico desde el siglo V antes de Cristo y de los griegos imitaron la costumbre los etruscos y romanos la cual fue siguiendo durante la Edad Media tanto en el uso civil como en algunas civilizaciones religiosas. Se hacía el abanico de formas muy diferentes y con material muy variado, predominando la tela y la pluma.

El abanico plegable fue inventado por un chino en el siglo VII inspirándose en el mecanismo del ala de un murciélago. En Europa se conoce desde finales del siglo XV a donde fue traído desde China y Japón por los portugueses que habían abierto rutas comerciales hacia Oriente. No debió ser difícil de copiar pues enseguida se popularizó extendiéndose por toda Europa, en un primer momento para damas de clase alta y luego para todas las capas de la sociedad. En el siglo XVII llegó a tener la forma que tiene ahora desplegándose en él durante los últimos siglos los caprichos de la moda y la inventiva de los miniaturistas introduciendo calados, relieves, incrustaciones y materiales preciosos. El costumbrismo es un motivo habitual en el diseño del ‘país’ en donde, sin embargo, tienen cabida todo tipo de imágenes.

En el siglo XVIII se instaló en España el artesano francés Eugenio Prost bajo la protección del conde de Floridablanca convirtiendo a España en uno de los principales productores del mundo rivalizando con franceses e italianos. Ese mismo siglo se crea el Gremio de Abaniqueros y a principios del siglo XIX se funda la Real Fábrica de Abanicos. En un principio, el abanico fue de uso tanto del género femenino como masculino, llevando los hombres pequeños ejemplares en el bolsillo. Sin embargo, su utilización se vuelve exclusiva de las damas a principios del siglo XX llegando hasta nuestros días. Al parecer estas llegaron a ser tan diestras en el uso de este artefacto que llegaron a inventar todo un “lenguaje del abanico” consistente en que según la posición en la que se situaba o el modo en como se le agarraba se estaba transmitiendo un tipo de mensaje u otro. Hoy en día, se encuentra en Cádiz la única escuela-taller de abanicos del mundo. Pero todo el material, artesanos y artistas están situados en los alrededores de Aldaya, ciudad situada al lado de Valencia. Es aquí donde se exporta a todo el mundo.

   Lenguaje del abanico.

El abanico, además de convertirse en un elemento indispensable en la indumentaria de una época, se constituye en un instrumento de comunicación ideal en un momento en el que la libertad de expresión de las mujeres estaba totalmente restringida.

Cuando las damas del siglo XIX y principios del XX iban a los bailes eran acompañadas por su madre o por una señorita de compañía, con el fin de que éstas velasen por su comportamiento. Las señoritas de compañía eran muy celosas en el desempeño de la labor que se les encomendaba por lo que las jóvenes tuvieron que inventarse un medio para poder comunicarse con sus pretendientes y pasar desapercibidas.

Este objeto se convirtió en un auténtico parapeto de todo un repertorio que iba desde las sonrisas ingenuas, hasta auténticas declaraciones de enamorados .

Existían diferentes lenguajes del abanico pero todos ellos utilizaban como regla común la colocación del objeto en cuatro direcciones con cinco posiciones distintas en cada una de las cuatro. Con ese sistema se iban representando las letras del alfabeto.

Pero además de esa regla general, había ciertos gestos con significado ya conocido por todo el mundo, como pueden ser:

1. Abanicarse rápidamente. Te amo con intensidad.
2. Abanicarse lentamente. Abanicarse de forma pausada, significa soy una señora casada y me eres indiferente. También si se abre y cierra muy despacio significa esto.
3. Cerrar despacio. Este cierre significa un “Sí”. Si se abre y cierra rápidamente significa, “Cuidado, estoy comprometida”.
4. Cerrar rápido. Cerrarlo de forma rápida y airada significa un “No”.
5. Caer el abanico. Dejar caer el abanico significa: te pertenezco.
6. Levantar los cabellos. Si levanta los cabellos o se mueve el flequillo con el abanico significa que piensa en ti, que no te olvida.
7. Contar varillas. Si cuenta las varillas del abanico o pasa los dedos por ellas quiere decir que quiere hablar con nosotros.
8. Cubrirse del sol. Significa que eres feo, que no la gustas.
9. Apoyarlo sobre la mejilla. Si es sobre la mejilla derecha significa “Si”. Sobre la mejilla izquierda es “No”.
10. Prestar el abanico. Si presta el abanico a su acompañante, malos presagios. Si se lo da a su madre, quiere decir “Te despido, se acabó”.
11. Dar un golpe. Un golpe con el abanico sobre un objeto, significa impaciencia.
12. Sujetar con las dos manos. Si sujeta el abanico abierto con las dos manos, significa “es mejor que me olvides”.
14. Cubrirse los ojos. Con el abanico abierto, significa “Te quiero”. Si se cubre el rostro puede significar “Cuidado, nos vigilan.
15. Pasarlo por los ojos. Si se pasa el abanico por los ojos significa, Lo siento. Si cierra el abanico tocándose los ojos quiere decir, “Cuando te puedo ver”.
16. Abrir el abanico y mostrarlo. Significa, “Puedes esperarme”.
17. Cubrirse la cara. Cubrirse la cara con el abanico abierto, significa: Sígueme cuando me vaya.
18. A medio abrir. Apoyar el abanico a medio abrir sobre los labios quiere decir “Puede besarme”.
19. Apoyar los labios. Si apoya los labios sobre el abanico o sus padrones, significa desconfianza, “No me fío”.
20. Pasarlo por la mejilla. Significa, “Soy casada”.
21. Deslizarlo sobre los ojos. Significa: “Vete, por favor”.
22. Mano izquierda. Llevarlo en la mano izquierda quiere decir: “Deseo conocerte”. Moverlo con la mano izquierda significa: “Nos observan”.
23. Mano derecha. Llevarlo o moverlo con la mano derecha, significa: “Amo a otro”.
24. Pasarlo de una mano a otra. Significa, “Estás flirteando con otra” o “Eres un atrevido”.
25. Girarlo con la mano derecha. Significa: “No me gustas”.
26. Tocar la palma de la mano. Quiere decir: “Estoy pensando si te quiero”.
27. Sobre el corazón. Apoyar el abanico abierto sobre el corazón o el pecho, quiere decir: “Te amo” o “Sufro por tu amor”.
28. Darse en la mano izquierda. Darse un golpe con el abanico cerrado en la mano izquierda significa “Ámame”.
29. Mirar dibujos. Mirar los dibujos del abanico, quiere decir: “Me gustas mucho”.
30. Bajarlo a la altura del pecho. Significa: “Podemos ser amigos”. También dejarlo colgado, quiere decir “Seremos amigos”.
31. Cerrarlo sobre la mano izquierda. Quiere decir: “Me casaré contigo”.
32. Saldré. Ponerse en el balcón con el abanico abierto o salir al balcón abanicándose. También entrar en el salón abanicándose.
33. No saldré. Dejarse el abanico cerrado en el balcón, salir al balcón con el abanico cerrado, o entrar en el salón con el abanico cerrado.
34. Arrojar el abanico. Quiere decir: “Te odio”. o “Adiós, se acabó”.
35. Presentarlo cerrado. Significa: “¿Me quieres?”.
36. Sobre la oreja. La izquierda, “Déjame en paz no quiero saber nada de ti”. La derecha, “No reveles nuestro secreto”.
37. Contar o abrir cierto número de varillas. La hora para quedar en una cita, en función del número de varillas abiertas o “tocadas”.

Información adicional

Dimensiones 42 x 23 cm
COLOR*

ROJO